Recuerdo ser niña y encontrar torpes a los niños, ridículos e idiotas por jugar cosas raras de luchas y ser tan violentos. Sentía un repudio gigante.
Ahora de grande siento algo parecido pero a la vez una atracción, y una complejidad en sintonizar con hombres, no nos educaron a amarnos sino siempre a distanciarnos, a diferenciarnos, a no compartir ni conversar. Siempre las niñas con las niñas y niños con niños.
Por qué la educación y los patrones sociales nos alejaron tanto para estar tan desintonizados, para sufrir tanto por esas diferencias que nos inculcaron.
Por qué no podemos ser libres y conocidos, sintonizados y entendidos, amados y conectados
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